

Pues decían que llegó el invierno. Con el ajetreo ni me dio tiempo a pensarlo. Sin embargo este 24 estábamos en alerta roja por temporal, y a mí sólo me había llegado el rumor lejano tan abducida estaba por otras cosas. El teléfono no dejó de sonar avisando de fallos. Pero yo, erre que erre, limpiando, colocando, ultimando, asando, seguía despistada a lo que se avecinaba en el exterior.
A media mañana empezó a lloviznar. A medio día, el concierto de truenos completó los villancicos que me había puesto para amenizar. Pasaron por casa un par de personas a dejar algún regalo y alguna aportación a la cena de la noche. Decían, me pareció entender, que estaba el tiempo malo al otro lado de la Cumbre. Pero yo seguía en mis propias nubes, centrada en la labor y en mis sensaciones atronadoras.
Por la tarde me aconsejaron pusiera el horno a funcionar, no fuera a ser que lo intentara en el último momento, y nos quedáramos sin tener que cenar. Como aquí hay fogones de gas, que al menos diera tiempo para pelar papas y freír, y buscar un huevo para cada cual, jajajajaja.
Ante los avisos de averías de CT, busqué velas por toda la casa, tenlas a mano, me decían.
Para desplazarme de una planta a otra, tenía que esperar que dejara de llover. Permanecía atenta al ritmo de la lluvia, así pude hacerme con su forma de actuar, predecir por las varicaciones del sonido, cuándo iba a escampar, cuándo sólo era un impás. Creo que esas horas nos llegamos a hacer amigas la lluvia y yo.
A las ocho, ya todo estaba casi listo. Momento de darse una ducha, ponerse ropa limpia, y bajar a recibir los invitados.
Con mi música y entretenida en montar algo de embutido y queso para picar, no me percaté de que los aguaceros arreciaban. Me serví un vino, hice algunas fotos, que sabía luego no habría tiempo, piqué de aquí y allá.
De repente... "¡¡¡Adormi, Adormi, dónde estás, cómo bajo, cómo llego, me mojo y no veo el acceso!!!". Jolín, ni que ésto fuera un bunker, grité por la ventana. Tienes que dar la vuelta a la casa, por donde siempre... "es que no veo bien..." "no se puede pasar" "... la carretera parece un río..." Llamo por teléfono al pelotón que estaba ya en la planta alta de la casa: "pero qué hacen que no escuchan que llaman fuera" "indiquen por donde bajar" "enciendan los quinqués" "¡¡¡¡¡hagan señales o algo!!!!"
Finalmente la gente empieza a tocarme en la puerta, y con ellos: el temporal. Calados hasta los huesos, tiritando, "voy a enfermar"... "no tendrás zapatillas, pijamas, algo..." Y yo con la boca abierta. Los zapatos parecían barcas a medio naufragar. Paquetes y más paquetes para la cena. Pon ésto ahí, guarda lo otro. Yo buscando en el cuarto de la colada algo que ponerme para poder salir y ayudar. Aquello era como la arribada de los cayucos en una noche de mar malo.
Afortunadamente encuentro un anorak 3 tallas mayor. Así que puedo subir y bajar escaleras, incluso bajo las alas traer cosas que no se deben mojar, los niños. Me veo con un paraguas enorme que no sé de donde saqué llevando del brazo a los más impedidos. "¿Falta alguien, queda alguien por llegar?" La habitación se convierte en recuento de "víctimas" y balance de daños. Dejo que los que estén mejor, ayuden a los peor parados, bajo ropa y zapatos. Voy a por toallas (por cierto... acabo de recordar que no llegué a bajarlas, jajajajaja) y cuando llego arriba, dentro escucho voces, regalos que colocan bajo el árbol, la puerta de par en par, y la cocina y el pasillo de la casa, inundadas!!!!!!!!
-"¿Pero qué hacen?", "¿no ven que entraba el agua a valdes?" Corriendo, corriendo, el armario tirado al suelo buscando toallas y toallas para empapar. Uf!
Jolín, me acuerdo y me estreso. Hago un punto y aparte respiro.
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La cosa fue que la amenaza se cumplió. LLovió y llovió a mares. La pista y el acceso habitual al Cuarto Verde se hizo como el Charco del Retiro. Y para cruzar del aparcamiento hasta aquí, aparte de con la lluvia que caía que ya lo hacía complicado, había que hacerlo en zancos para evitar el palmo de agua que llevaba la carretera.
¡¡Y yo sin enterarme!!
jajajajajajjaja, Debería haber tenido un plan de acceso y evacuación alternativos. Tener preparada alguna sombrilla hiperfamiliar. Zapatillas calentitas para todos... no sé. A los bomberos con escaleras para facilitar la labor. ¡Qué noche, por dios, qué noche!
Sin embargo, y a pesar del estrés que menciono, me sonrío y casi suelto una lagrimita. Por eso y , a la vez, a su pesar, fue una noche especial. Por algo era Navidad.
Ahora toca respirar profundo y pedir disculpas si en algún momento y por los nervios, dije algún comentario (con razón jajajajajaja) chinchoso.
La cena.
PICAR: Embutido, Queso y uvas, Pastel de verduras, jamón con huevo hilado.
Aportaciones ajenas: Ensalada de frutas y ...(que ya subiré de lo rica que estaba), brazo gitano de palitos, tartaletas de ensaladilla y langostinos.
SOPA DE PICADILLO canaria (explicaré como la hago yo)
POLLO asado al coñac y PATA asada (la subiré, la subiré)
GUARNICIONES Y SALSAS: Papas nuevas cocinadas (de la cosecha de uno de mis hermanos) Salsa de champis y vino (aportación del otro) Chutney de melocotón (de mis conservas del año pasado)
Al final... BIENMESABE, PRÍNCIPE ALBERTO y TRUCHAS DE BONIATO, un regalo.
Queda comida para tres días. Y yo ya con ganas de desayunar, comer y cenar lechugas nada más. Y eso que en la mesa apenas comí ensalada, perooooo, jajajajja, antes y después fue una bacanal.
