02 enero 2009

CUANDO... (Dulce de Pantana)


Cuanto más me bajas, más me subo.
Cuanto más presionas, más me empeño en respirar.
Cuanto más lo dudas tú, más segura estoy yo.
Sólo cuando me abrazas, me acaricias y me besas, sólo entonces nos ponemos al mismo nivel. Y nos abrazamos, tocamos y besamos hasta fundirnos. Y ya no hay tú ni yo. Ya no hay dudas ni lo contrario.
Esta danza que podría parecer puro encontronazo, a mí me agiliza, me reactiva, me empuja, me da alas, me despierta, me enseña. Y si después de ir y venir, de discutir, de pensar y de sentir casi siempre encontradamente, nos paramos un segundo, la fracción de tiempo necesaria para mirar muy dentro, terminamos bailando con pasión el mismo y apretado tango apasionado, apasionante.
Cuando tú vas, yo vengo.
Cuando tú despiertas, yo me duermo.
Cuando sale tu sol, se pone mi luna.
Sólo coincidimos un momento mágico. Y ese instante y todas las dudas que me planteas me empujan a seguir estando. Tu revolución me revoluciona y me gusta y no me disgusto.
Cuando tú hablas, yo escucho.
Cuando caes en el silencio, yo parloteo agilmente a tu alrededor buscando tu lengua cansada.
Cuando tú acaricias, yo te sigo... y entonces todo vuelve a empezar, la vida.


Y como yo me enredo en la vida para vivirla, se enreda el tirabuzón de la pantana (cidra) para crecer. Este año por primera vez prendió una pantana en la selva-huerta. Antes vi calabacines y calabazas, pantanas de cerca no.

Mi planta es alucinante, resistente, empecinada, se agarra como la hiedra, se extiende con zarcillos y raíces acodadas espontáneamente. Es prolífica en flores que se abren esplendorosas. Cuando son pequeños los frutos, su piel está llena de pelusilla incómoda que da paso a la suavidad de la piel ya madura. Y cuanto más hecha, más exquisita. Buen ejemplo de lo que se gana con el tiempo. La cidra (pantana en Canarias) que dio este cabello, estaba esperándome desde hace tres años. Y justo las últimas horas del 2008 me decidí a hacer de los dulces más deliciosos para mí.

Sí, tres años. Y no es que sea necesario que permanezca tanto. Pero sí que es importante que el fruto esté bien hecho. Que su piel no se pueda taladrar fácilmente. Cuánto más difícil sea romper su piel, más fácil será que los cabellos nos salgan fuertes, gruesos y nada quebradizos. Todos los inviernos suelo hacer varios kilos. Este año de diversificación, opté por hacer sólo un poquito. El resultado ha sido especialmente delicioso. Como siempre, suave pero con mucho sabor y sin excesos de azúcar (al paladar), los cabellos firmemente delimitados, delicadamente crujientes y sin apenas almíbar. No creo que sea el dulce típico, pero es como a mí me gusta.

DULCE DE PANTANA (como se dijo siempre en mi casa o CABELLO DE ÁNGEL)

Después de probar varios métodos, el más cómodo para trocear la pantana es tirarla escaleras abajo. O, en otro caso, coger un martillo o maza y, fuera de la casa, golpearla. Con ésto y un poco de suerte, se conseguirá que se resquebraje la superficie lisa y dura que cubre la pulpa. Metiendo la punta de un cuchillo grande y fuerte entre la piel y la pulpa, normalmente hará saltar la cáscara sin problema. Luego al fuego, con pipas y todo, que al ser negras, resultará muy fácil apartarlas una vez cocinada.

Si es más fresca, la pantana soltará tanto líquido que casi no sería necesario ponerle agua mas que en el fondo. Siendo así de madura, pondremos de agua hasta alcanzar la mitad del espacio que ocupa. Una vez cocinada, veremos que las hebras se ponen lacias, y cambian de color, tirando a transparentarse. Escurriremos la carne, y a la vez que limpiamos de semillas, iremos "peinando" con un tenedor para separar las hebras.

Una vez peinada la cabellera, la pondremos en un recipiente donde la pesaremos, y con ella, y 3/4 kilos de azúcar por kilo de pantana, iremos al fogón en un caldero de fondo grueso. Yo uso la olla a presión sin la tapa. (ANOTACIÓN POSTERIOR: Acabo de darme cuenta que puse la receta como la hago normalmente. Este año por razones de cansancio y tiempo, en este punto paré. Di un primer hervor y apagué el fogón porque ya era muy tarde. A la mañana siguiente continuó como relato)
Le añadiremos unas lasquitas del amarillo del limón, y en un trapito de algodón blanco y limpio: 1 rama de canela, matalauva y cinco o seis almendras sin partir. Parece una tontería, pero la verdad es que varía mucho el sabor.

La pantana en sí no sabe a nada, a mí al menos me parece muy sosa, las mermeladas en general no me gustan, pero ese toque de madera y especias lo hace muy muy particular, muy rico.

31 diciembre 2008

FELIZ 2009

La Palma, 31 de diciembre de 2008

No me acuerdo de este mismo día del año pasado. Salvo que estaba acatarrada y que me saqué el pijama sólo para tomarme un vino y picar algo antes de las campanadas.
En estos 365 días acontecieron tantas cosas... A esta edad mía, ya empieza la gente a quejarse de lo rápido que pasan los meses. Y, la verdad, a veces yo también lo digo, pero en el fondo no lo pienso salvo en momentos puntuales. Puedo decir que este año lo cierro en positivo.
Supongo que habrá habido malos momentos, bajones importantes en la montaña rusa que, muy probablemente, los mosqueteros y alguna persona más habrá podido leer entre líneas... otros no aparecieron aquí. Pero, qué tontada quejarse por cosas pasadas, que encima sólo han servido para hacer mejor el presente.

Me gustan los números redondos, las letras redondas, las personas redondas (¿¿de qué me suena ésto??). Quizá por eso me gustó el 2008. Pero también el 9 es redondeado, así que "barrunto" que me gustará.

Ayer tenía en mente mil cosas que decir, agradecimientos, ñoñerías, declaraciones (jajajajajaj, que nadie se ponga nervioso), pero se me ha liado el día, así que sólo voy a recordar que la belleza está en cualquier lugar, la oportunidad para crecer, incluso de la manera que yo no sé entender, está siempre ahí, a pesar de los pesares.

Y si no... miren qué cosa tan hermosa pude ver sólo con estar. No se pusieron las nubes a posar para mí, no escampó porque yo estuviera, no floreció la flor pensando en que yo la miraría (¿te suena?).
Pero tuve la oportunidad de estar, de pararme el tiempo necesario y mirar.

Al próximo año sólo le pido salud. Con éso ya me creo capaz de afrontarlo todo. Pero para ustedes, aparte de ésto, pido ocasiones de pararse, de florecer y ver como lo hacen a nuestro alrededor, tiempo de mirar más allá de los ojos y sentir. FELIZ 2009 para todos y gracias a los que tuvieron algo que ver en el diario de mi 2008, gruñendo, puntuando, participando, regalándome.

La cosa empezó así:


Y mirando, mirando... (perdón por la calidad de las fotos, era la ultimísima hora de la tarde, mi cámara no se porta a esas horas y, encima, el dichoso blogger me hace la jugarreta de impedir que se puedan ampliar a su tamaño original. Lo intentaré en otro momento)

28 diciembre 2008

QUIERO HACER UN HAIKU (Paletilla de cerdo asada)

Olor a cera
aguaceros llueven
suena el cristal


Un "haiku" es un poema japonés breve, que suele estar distribuido en tres versos, con aproximadamente 17 sílabas componente; muy sencillo y predominantemente nominal. Trata de la realidad más trivial, de lo que ocurre en la naturaleza en ese justo momento o de lo que perciben los sentidos. En cualquier caso, suelen tener alguna palabra o alusión a la estación en que se escribe. Influenciado por la espiritualidad del zen, para la que todo es sagrado, está dotado de simbolismo, de amor por la vida sencilla y ascética, de misterio...
El haiku se relaciona con esas otras centenarias tradiciones niponas, como la ceremonia del té, el arreglo de jardines, bonsais y flores o la caligrafía.

""El haiku puede ser de muchas clases:grave o bullicioso, profundo o superficial, religioso, satírico, triste, humorístico o encantador; pero todos los haikus dignos de tal nombre son documentos de momentos cumbre (...) Y en las mano de un maestro, un haiku puede ser la esencia concentrada de la poesía pura"" H.G. Enderson.

""Tragaluz abierto un instante sobre un pequeño hecho natural, resplandor súbito, sonrisa formada a medias, suspiro interrumpido antes de ser oído"" Chamberlain

""Exactitud disfrazada de ensueño; poesía de resplandores y de escalofríos; pequeñas chispas que comunican a los sueños vibraciones infinitas; preciosos abanicos que, en el mismo instante que se los despliega y se los cierra, hacen pasar ante nuestros ojos el milagro de un gran paisaje..."" André Bellesort

(Y a mí me gustaría aprender)

PATA ASADA(paletilla de cochino deshuesada)


El proceso debe comenzar de 12 a 24 ó más horas antes de asar la carne, depende del sabor que queramos que tenga más o menos intenso y del tamaño de la paletilla. En una bandeja se pone a macerar la pieza, bien embadurnada con las manos de tomillo, sal y pimienta, vino blanco del bueno, chorretón de coñac, 1 ó 2 limones exprimidos, clavos, laurel y alguna rama entera de tomillo. Si la pieza es muy grande, añadirle algo de agua o incluso caldo y dejar en la nevera hasta asar, girándola si el caldo no la cubre toda para que se vaya empapando por igual.

En el momento deseado, encender el horno al máximo, y dejar la bandeja hasta dorar la superficie de la pieza, más o menos media hora. A partir de ese momento, bajar la temperatura a 160º, añadirle tres o cuatro ajos enteros, con piel y con un golpe seco que los "rompa";colocar una bandeja con agua una altura por debajo de la de la carne para mantener la humedad del horno. Ir dando vueltas cuidando no quemarse (a mí aún me duele la última) cada media hora, mojándolo con el líquido de la maceración y el jugo que vaya soltando, y calculando hora y media por kilo de peso para su total cocción. De todas formas, pinchar antes del tiempo calculado y comprobar el color del líquido que sale, y si acaso se quedara sin adobo, ir mojándolo con caldo o con vino, o con una mezcla de los dos.

Transcurrido este tiempo, dejar que se repose un poco antes de quitarle la rejilla y cortar.
Yo prefiero esperar que se enfríe del todo, así no me sale toda la costrita con la reja y es mucho más fácil de manejar. Con la máquina cortafiambres lo hice esta vez y no tiene comparación, al menos para manazas como yo.

Desgrasando lo que ha quedado en la fuente, se consigue una salsita fenomenal, ya sea para acompañar, ya sea para guardar en la nevera y calentar la carne a la hora de servir (teniendo en cuenta que el sabor será mucho más fuerte).

En fin... el resto ya es a gusto del personal. Yo prefiero que no esté de la nevera, atemperarlo un buen rato antes, y para servirlo: alguna salsa con mayonesa, mostaza y miel, un chutney, o con salsas calientes al gusto -tipo champis, a las pimientas, de ciruelas, de paté, el propio jugo- , o mermeladas o compotas (tengo que probar tb con la de mango), en bocata con vegetales está muy rico, o con queso y fundido.

26 diciembre 2008

DESPUÉS DEL TEMPORAL (Nochebuena)




Pues decían que llegó el invierno. Con el ajetreo ni me dio tiempo a pensarlo. Sin embargo este 24 estábamos en alerta roja por temporal, y a mí sólo me había llegado el rumor lejano tan abducida estaba por otras cosas. El teléfono no dejó de sonar avisando de fallos. Pero yo, erre que erre, limpiando, colocando, ultimando, asando, seguía despistada a lo que se avecinaba en el exterior.
A media mañana empezó a lloviznar. A medio día, el concierto de truenos completó los villancicos que me había puesto para amenizar. Pasaron por casa un par de personas a dejar algún regalo y alguna aportación a la cena de la noche. Decían, me pareció entender, que estaba el tiempo malo al otro lado de la Cumbre. Pero yo seguía en mis propias nubes, centrada en la labor y en mis sensaciones atronadoras.
Por la tarde me aconsejaron pusiera el horno a funcionar, no fuera a ser que lo intentara en el último momento, y nos quedáramos sin tener que cenar. Como aquí hay fogones de gas, que al menos diera tiempo para pelar papas y freír, y buscar un huevo para cada cual, jajajajaja.
Ante los avisos de averías de CT, busqué velas por toda la casa, tenlas a mano, me decían.

Para desplazarme de una planta a otra, tenía que esperar que dejara de llover. Permanecía atenta al ritmo de la lluvia, así pude hacerme con su forma de actuar, predecir por las varicaciones del sonido, cuándo iba a escampar, cuándo sólo era un impás. Creo que esas horas nos llegamos a hacer amigas la lluvia y yo.
A las ocho, ya todo estaba casi listo. Momento de darse una ducha, ponerse ropa limpia, y bajar a recibir los invitados.
Con mi música y entretenida en montar algo de embutido y queso para picar, no me percaté de que los aguaceros arreciaban. Me serví un vino, hice algunas fotos, que sabía luego no habría tiempo, piqué de aquí y allá.
De repente... "¡¡¡Adormi, Adormi, dónde estás, cómo bajo, cómo llego, me mojo y no veo el acceso!!!". Jolín, ni que ésto fuera un bunker, grité por la ventana. Tienes que dar la vuelta a la casa, por donde siempre... "es que no veo bien..." "no se puede pasar" "... la carretera parece un río..." Llamo por teléfono al pelotón que estaba ya en la planta alta de la casa: "pero qué hacen que no escuchan que llaman fuera" "indiquen por donde bajar" "enciendan los quinqués" "¡¡¡¡¡hagan señales o algo!!!!"
Finalmente la gente empieza a tocarme en la puerta, y con ellos: el temporal. Calados hasta los huesos, tiritando, "voy a enfermar"... "no tendrás zapatillas, pijamas, algo..." Y yo con la boca abierta. Los zapatos parecían barcas a medio naufragar. Paquetes y más paquetes para la cena. Pon ésto ahí, guarda lo otro. Yo buscando en el cuarto de la colada algo que ponerme para poder salir y ayudar. Aquello era como la arribada de los cayucos en una noche de mar malo.

Afortunadamente encuentro un anorak 3 tallas mayor. Así que puedo subir y bajar escaleras, incluso bajo las alas traer cosas que no se deben mojar, los niños. Me veo con un paraguas enorme que no sé de donde saqué llevando del brazo a los más impedidos. "¿Falta alguien, queda alguien por llegar?" La habitación se convierte en recuento de "víctimas" y balance de daños. Dejo que los que estén mejor, ayuden a los peor parados, bajo ropa y zapatos. Voy a por toallas (por cierto... acabo de recordar que no llegué a bajarlas, jajajajaja) y cuando llego arriba, dentro escucho voces, regalos que colocan bajo el árbol, la puerta de par en par, y la cocina y el pasillo de la casa, inundadas!!!!!!!!

-"¿Pero qué hacen?", "¿no ven que entraba el agua a valdes?" Corriendo, corriendo, el armario tirado al suelo buscando toallas y toallas para empapar. Uf!
Jolín, me acuerdo y me estreso. Hago un punto y aparte respiro.

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La cosa fue que la amenaza se cumplió. LLovió y llovió a mares. La pista y el acceso habitual al Cuarto Verde se hizo como el Charco del Retiro. Y para cruzar del aparcamiento hasta aquí, aparte de con la lluvia que caía que ya lo hacía complicado, había que hacerlo en zancos para evitar el palmo de agua que llevaba la carretera.
¡¡Y yo sin enterarme!!
jajajajajajjaja, Debería haber tenido un plan de acceso y evacuación alternativos. Tener preparada alguna sombrilla hiperfamiliar. Zapatillas calentitas para todos... no sé. A los bomberos con escaleras para facilitar la labor. ¡Qué noche, por dios, qué noche!
Sin embargo, y a pesar del estrés que menciono, me sonrío y casi suelto una lagrimita. Por eso y , a la vez, a su pesar, fue una noche especial. Por algo era Navidad.
Ahora toca respirar profundo y pedir disculpas si en algún momento y por los nervios, dije algún comentario (con razón jajajajajaja) chinchoso.

La cena.
PICAR: Embutido, Queso y uvas, Pastel de verduras, jamón con huevo hilado.
Aportaciones ajenas: Ensalada de frutas y ...(que ya subiré de lo rica que estaba), brazo gitano de palitos, tartaletas de ensaladilla y langostinos.
SOPA DE PICADILLO canaria (explicaré como la hago yo)
POLLO asado al coñac y PATA asada (la subiré, la subiré)
GUARNICIONES Y SALSAS: Papas nuevas cocinadas (de la cosecha de uno de mis hermanos) Salsa de champis y vino (aportación del otro) Chutney de melocotón (de mis conservas del año pasado)
Al final... BIENMESABE, PRÍNCIPE ALBERTO y TRUCHAS DE BONIATO, un regalo.
Queda comida para tres días. Y yo ya con ganas de desayunar, comer y cenar lechugas nada más. Y eso que en la mesa apenas comí ensalada, perooooo, jajajajja, antes y después fue una bacanal.


23 diciembre 2008

AMANECE EN NAVIDAD


Bach me gusta al despertar, me gusta cuando aún la mente sigue atontada, disfrutar del calor de las sábanas de franela mientras fuera aún no se hizo la luz. Barruntar que será un día especial porque yo quiero que sea, o porque todo en el universo se mueve y yo me muevo con él, y eso sólo es para estallar de felicidad. Seguir así, respirar, sentir en la piel el despertar sin prisas y pensar qué poco se necesita para florecer, una caricia, un beso, un poco de tiempo... la oportunidad. Que todos tengamos oportunidad estos días de florecer, para nosotros, para desbordar...
De tanto hablar unas veces, me quedo mareada otras. Hoy es una de esas ocasiones.
Así que sólo desear a todos los que entran a leer y a saludar, que hagan unas fiestas a medida de cada cual. Procuren ser felices y sonreír. Un abrazo apretado a cada uno y una
MUY FELIZ NAVIDAD.

21 diciembre 2008

TODO ESTABA AQUÍ (Crema de espinacas)


Son horas de encuentros en los lugares pequeños. De besos y abrazos a los de siempre, a los que regresan, a los que no vimos en meses o años. Grupos de amigos que vuelven a verse, jóvenes de abrazos apretados, maduros que presentan a sus compañeros y sus hijos, mayores que se cogen de las manos y se alejan para verse mejor y decirse que el tiempo no pasa, que se siguen reconociendo, que todo está bien.
En los lugares chicos, la calle principal una noche de sábado previo a Navidad es un hervidero de gente que viene y va. Es un mar de roces y sonrisas, de sorpresas, de presentaciones, de pinceladas de tristezas por los que no están, que se desvanecen pronto por la fuerza de los que quedan.
En la Calle Real de mi pueblo, anoche fue sábado, y la semana que viene será Navidad.

Y mientras sonaban villancicos recordaba esta canción que ayer el desKonocido con Ka me dejó. Porque siempre hay un "aquí" donde están las noches que nos ayudan a dormir, las sombras donde encaja nuestro perfil. No sé si es una islita a la que regresar o nuestro propio interior.



Ahora llega el momento de decidir qué enlazar. Ya me cansé de dulces, creo que en un tiempo no voy a querer más azúcar, entre los que vi y lo que probé quedé ahíta. Esta Navidad será totalmente normal en mi casa, ni los platos de la vajilla de mamá, ni las bandejas nuevas. Me apetece una noche y un día tranquilos, sin excesos, de mantel de cuadros, bejeques, musgo y velas blancas. Rústico, rústico, como las amapolas.
Y en el mismo gusto simple, quizá, sí, podría dejar la idea de mi puré favorito, al menos esta mañana que lo pienso, jajajajajja, porque el último siempre resulta ser el mejor... lo desbanca unas semanas hasta que, poderoso, vuelven las espinacas a ocupar su lugar.


CREMA DE ESPINACAS SIN CREMA

(perdonar la foto cutreline, el pulso debió abandonarme ese día)

Como otras veces, las hojas de espinacas frescas y bien lavadas se ponen en la olla con una pizca de sal hasta que empiecen a ponerse amorosas, entonces le añado un chorrito de oliva, un trozo de cebolla, un ajo, y continúo rehogando mientras parto una papa y un trozo de calabaza en trozos. Lo añado, doy unas vueltas más, añado pimentón dulce y pimienta, o mezcla de pimentón dulce - picante y agua hasta cubrir.
Así nada más, cocinada justamente y pasada por la batidora ya me parece genial.
Los que prefieran más elaboración: añadir cubito de caldo con el agua, o caldo ya preparado.
Para mí el sabor de la espinaca ligerísimamente picante ya me parece bien. La calabaza y la papa dan la suavidad y cremosidad al plato, sin necesitar más aporte de grasas.
¡¡A seguir disfrutando cada uno a su manera de la NAVIDAD!!

17 diciembre 2008

COINCIDIR (Leicaj de miel)



Si las vidas son instantes, no comprendo tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio y coincidir.

Es difícil pero así ha sido y me alegro.
Hace nada alguien me decía: "¿dónde estuviste todo este tiempo?"
A esa pregunta respondí siempre :"aquí, haciéndome".
Supongo que éste era el momento justo para que, entre tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio, coincidiéramos.
Desde el otro día tengo la idea de subir esta canción, pero no he conseguido una versión que me gustara. Así que aquí va ésta para, quizá, hacernos pensar un poco. Para agradecer también la receta de hoy que conocí gracias a una de esas coincidencias agradables que me hizo pasar hasta la cocina y entretenerme en la lectura de las libretas de Calohe Ella, a su vez, lo había copiado de Marcela que había viajado hasta Israel y aprendido de Chanit
Al final, el pan de miel judío, más o menos conseguido, llega al horno de la Adormidera isleña, llenando la casa de aromas de fiestas que celebran otros.

Ellas cuentan los orígenes y la forma de hacerlo. Yo sólo quiero añadir que realmente merece la pena (tanto probar el pan como conocerlas). Después de esta prueba, leí más por otros lados, y quizá la próxima vez no mezcle tantos aromas, me decante por dos y le añada pasas. Sea como sea, es de los bizcochos que me gustan, consistente, pesado, húmedo, justo de dulzor, con un olor y color muy especial y con el toque que le dan las nueces, y eso que con mi manía de los puñitos, le puse poquitas y creo que llevaría más.

Se siente hoy no estar más paralanchina. El trabajo y otras cosas mandan. Pero sigo por aquí.

16 diciembre 2008

Ensalada Flores en otoño


He dudado mucho qué decir porque a veces mis 500 palabras no me dan para expresarme con claridad, así que me limito a regalar esta mañana que amaneció iluminada pero se tornó lluviosa: flores cargadas de luz de sol y un tema que me recordó ayer Tanci (un millón de gracias). No dejan de ser besos y caricias... es mi puente particular que dejo abierto para quien quiera libremente cruzar.

(perdón pero este pc no me permite enlazar de otra manera. Ya sabes, toca abrir en otra ventana pinchando en el botón derecho del ratón).


ENSALADA FLORES EN OTOÑO
Base de lechuga con vinagreta de módena, con flores de tomate, manzana y queso tierno con miel de caña, todo ello a la plancha.

15 diciembre 2008

¿ZARPAS O MIMOS) Crema de chayotas y almendra

¿Hoy qué toca, zarpas o mimos?
Así se levanta alguna gente cada día.
Qué difícil vivir.
Con lo bello que es abrir los ojos y no recordar ¡NADA! (vale, o recordar ¡NADA!). O en todo caso, recordar unas risas compartidas en sueños.
Me gustan esos pocos segundos de despiste al despertar.
El dolor de muelas no se siente, ni la tripa, ni los nervios, ni la pena, ni las prisas.
Son segundos de vacío, de paz, de una nada desnuda que no está.
Y si acaso luego tener la valentía de pararse, cuando el pinchazo del juicio de la mala muela o el deseo o las obligaciones nos traigan de un golpe a la realidad, y decidir qué tocará: ¿zarpas o mimos?

¿Tú qué eliges?
Yo desde luego, y siempre, mimos. Aunque sean rapiditos y me quede la boca y los ojos suplicando más. Así que hoy decido ser mimosa activa y declarada.
Entre lo atrasado el mejor mimo al paladar y al estómago, pero de exigente sujeto.
O sea, una crema delicada, dulzona, muy particular, extremadamente suave pero con una exigencia: sólo es apta para los AMANTES DE LA CHAYOTA (condición sinequanon). Advertida esta salvedad, teniendo en cuenta que es para minorías exclusivas y para evitar que nos dejen en el plato el preparado, ahí va:


CREMA DE CHAYOTAS Y ALMENDRAS


Rehogar en un fondo de oliva 350 gr. de chayota, 140 gr. de almendras peladas, 1 ó 2 ajos y una ramita de perejil. Añadir nuez moscada y salpimentar. Cubrir de agua y un chorretón de leche.

Cuando esté cocinado, apartar el perejil, pasar por la batidora, chino y servir con pimienta recién molida por encima.

12 diciembre 2008

A QUÉ HUELE LA NAVIDAD (Queso de galletas)



Llevo días leyendo por ahí sobre los preparativos del Adviento y la Navidad. Me ha sorprendido ver que en muchas casas huele a mezcla de tradiciones, a especias que por aquí no son tan habituales, en lugares de Argentina se recuerda a Alemania o Italia, en casas austriacas, se echa mano de recetas chilenas o españolas. Y tampoco me he querido privar de probar una muestra.
Pero antes de comentarlo y agredecerlo, quiero contar a qué huele la navidad en Canarias, en una parte al menos, en La Palma, en mi casa.

Para empezar, y este año, huele a frío. Sí, a mí el frío me huele, me huele a humedad, a tierra empapada, me huele a lavándula, a flor de bejeque y a pascuas. Pero también me huele a hogar, a almendras, a canela, a limón, a matalauga, a pino, a vino y almíbar, a masas fritas y mistela. Más adelante también olerá a salmorejos, a caldos y a hortelana.

La Navidad para mí es sobre todo la alegría de compartir y también de dar, y me reconozco incorregiblemente ilusa, obtusa y abierta al espíritu navideño más ñoño. Qué se le va a hacer, si es que tiene que haber bichitos de todas las especies.
Total, que me gustan las fiestas que yo conozco y he vivido. Entonces se esperaban alegres por reunirse, cuantos más mejor, sin ninguna pretensión puesto que sólo se comía lo que había, y que con mimo se había guardado para esa fecha. La única diferencia: que se abría la mesa del comedor, venían tíos y abuelos, se tomaba sopa de picadillo y a los niños nos dejaban disfrutar las tardes viendo Mujercitas y jugando mientras en la cocina se olía a sopa, rosquetes y truchas; la casa se adornaba con un pino, su espumillón, unas poquitas bolas de "cristal", o a mí me lo parecía por lo fáciles que eran de romper, y nuestro belén con musgo e imitación de nieve con gofio, su charco en tapa de bote de cristal y sus patos de plástico. No tenía nada de particular, no íbamos de tiendas, ni a "los cochitos", no conocíamos al señor Papá Noel y, muchas veces, el árbol era un simple gajo seco, pero... era NAVIDAD.
Los tíos se embarraban para respigar las primeras papas nuevas, se mataba la gallina o los conejos, se recibían cestas de naranjas y boniatos, se hablaba de los Reyes Magos que siempre venían pobres, ¡los pobres!, y mi madre envolvía lo que había tejido para alguna de las tías y el paquete de pañuelos o la colonia para los demás, preparando la noche mágica.
Los abuelos esos días compartían habitación con nosotros y, aunque no me gustaba, mamá entonces sonreía y los agasajaba y al abuelo lo llamaba de "usted" con tanto amor que creo que pocas veces despues yo misma he podido usar la palabra sin tener ese mismo respeto.
El 24 mi padre trabajaba sólo medio día. Entonces no había vacaciones ni festivos que respetar, salvo el día de nochebuena y el 25. Y en esas horas antes de la cena, iba como algo extraordinario a visitar a sus hermanos y sus hermanas venían a visitarlo a él. Trasiego de vino y tierra (aguardiente de uva), alpargatas sucias de fango en la entrada, la lluvia fuera y el comedor con cartones para no pisar sobre el piso recién fregado. No se acostumbraba hacerlo a esas horas pero para la cena todo tenía que estar impecable.
Días antes ya habíamos ayudado todos a dar vueltas a la casa, cristales, los llamadores de las puertas de la entrada, altos y bajos... la santa cena.
También se habían encendido hornos y fogones para hacer lo que se podía, en el mejor de los casos quesos de almendras, almendrados, galletas y pan de leche.

Ahora falta alguna gente y otros nuevos se han unido. Y sigue gustándome reunir, adornar, compartir. Hacer dulces para regalar, y sobre las costumbres viejas, otras nuevas tradiciones se impondrán. Como por ejemplo los pestiños para los primos que hago sólo por estas fechas, las "truchas" de cabello y mazapán, los dulces para los amigos. ¿Que a qué huele en mi casa estos días? Pues a queso de galletas a recuerdos y a todo lo nuevo con que cada año me empeño en disfrutar.

Y este primer QUESO DE GALLETAS PALMERO va para tí, To.

Para un molde pequeño (14 cms de diámetro en la parte más ancha):

Un paquete de galletas maría (200 gr.)

200 gr.(250 para los dulceros)de azúcar

40 gr. de mantequilla

50 gr. de almendras (con o sin piel, según se prefiera)

70 gr. de coco

2 huevos batidos

Limón rallado

1 ó 2 cucharitas de canela molida

Las galletas y las almendras se pican donde se acostumbre, en mi casa en una picadora de esas tipo 1-2-3. Sólo tener en cuenta no hacer polvo todas las galletas, mejor dejarlas como la tierra ideal: con distintas texturas.

Y luego no queda sino ponerlo todo en una cacerola de fondo grueso (yo uso olla exprés sin tapa) e ir dándole punto con una cuchara de palo. Al principio costará un poco amalgamar. Yo suelo poner primero la mantequilla con el azúcar, cuando esté derretida la mantequilla, añado el resto de ingredientes. Y estará cuando se separe de las paredes de la cacerola. Ojo con dejar más tiempo, si esperamos que empiece a pegarse del fondo, es que estará muy duro el queso. No sabrá mal ni mucho menos, pero el resultado será más seco y con cierta dificultad para partir con el cuchillo, para sin impedimento a la hora de comer. A mí me gusta un poco más tierno. Así que mejor cuando naturalmente se despegue. Poner en molde bonito rígido, con un poco de mantequilla y bien espolvoreado de coco.

Parte de mi familia procede del centro de la isla. Zona rica en almendros y en tradición a la hora de tratar las almendras. Esta variante se hacía porque resultaba más económico para una familia que hacer un queso de almendras, tradicional, que sustituye todo lo que es la galleta y el coco por pura almendra.

En cuanto a las cantidades, es la primera vez que hago uno pequeñito. Normalmente trabajo con cantidades triplicadas. Pero una se hace mayor, y la verdad es que el tiempo de cocción se hace mucho más llevadero así. Para los que piensen que se puede hacer al horno, ni de coña!!! Ya lo intenté y no sale ni por asomo parecido. En la thermomix, por si estuvieras pensando en ella, quizá podría ser pero como me queda tan lejos.

PDT. Si alguien copia la receta, por favor no olvidar de que zona de España procede. Que internet sin fronteras valga para enriquecernos, que sirva para dar a conocer lo tradicional pero jamás para perder la individualidad de cada pueblo, y no cuesta nada. Gracias

...canta la isla por Sirinoque al son de mi niñez, por Taburiente, arruyo y paz, almendra, flor y miel, y así se hará verdad la magia que soñé.