20 enero 2009

PROVOCADOR VS PICAJOSA (Revuelto de setas y arepas fritas)

Hace un par de días, JUAN me picó con un reto de esos que corren por la red. No tengo demasiado tiempo, mi conexión va de pena y soy más bien insumisa y protestona ante ideas de base que no comparto, como la de las cadenas.
De todas formas, por deferencia a él y porque me da la gana, ea, decidí hacer parte del reto (me niego a subir el machango y pasar el marrón a nadie, ¡¡conste!!).

La cosa consistía en:

1.º Hacer una foto del escritorio.

Pues nada, aprovecho un momento que está recogido. La imagen del fondo de escritorio del ordenador no es mía, es de Arpana Vidroh . De un lugar que me gusta, subiendo esas escaleras se puede llegar donde el viento barre hasta dejarte sólo en esencia.
Agendas que no tienen el uso habitual, "cuadernito de lo que vi cuando estuve fuera" (dicen que copia de los que usaba Hemingway), móvil, bolis, lápices, trabajo, libros, pulsera, pendientes (muchas veces no encuentro algunas cosas porque a la mesa le empiezan a crecer papelotes, y los abalorios van quedando sepultados). En este momento tenía la cámara en uso, de otra manera, estaría por ahí también a mano, y detrás de la tapa del portátil ya ni cuento todo lo que había o podría llegar a haber...

2.º Contar tres cosas que nunca he hecho y me gustaría hacer.

1. Salir a coger setas, por ejemplo.
Y hacer cosas como este revuelto, inspirado en el "perico" de la cocina venezolana, para acompañar con unas arepitas fritas.
Ummmmm

Las arepas están hechas de la manera que indica la bolsa de harina P.A.N, de maíz precocinado. Amasada cinco minutos con agua y reposada hasta el momento de formar entre las palmas de las manos como de un centímetro de grosor, con los bordes alisados. Luego fritas y escurridas en papel absorvente.
El sabor a millo de la cascarita que se forma, me encanta. La miga suelo retirarla casi toda (manías mías). La siguiente vez que las haga, pasarán por el horno, por aquello de que sean algo menos grasientas. Por fin encontré por ahí el tiempo de cocción.
Y mi apaño es un revoltillo de cebolla picadita y tomate fresco (hasta aquí llega la receta original). La variación está en que yo rehogué un bote de setas (es lo que tiene no entender de ellas ni salir a recogerlas) con cebolla picadita y oliva. Cuando ya estaban hechas, sin quemarse, añadí tomate natural sin jugo ni pepitas y hecho tacos menudos, no pretendía que se deshicieran. Unas cuantas vueltas y ya cambié el recipiente a un contenedor con agua caliente (al baño maría) añadí huevo salpimentado, unas gotas de leche y a cuajar batiendo constantemente.

2.Preparar una fiesta y amasar pan para amigos con alguien que disfrutara haciéndolo conmigo, y de paso me enseñara, que yo no tengo ni idea. Yo me comprometería a preparar una tarta de queso de cabra para el postre, y unas empanadillas para el café. Aunque quien quiera ver cosas ricas, apañadas y hechas con todo el cariño, pase por el blog de Carmen, que aparte de una curranta encantadora, experimenta con su maquinita mágica con muy buenos resultados y estos días tiene una cancioncita estupenda que dice: "alguien dijo alguna vez que por la boca vive el pez.... " Un cariño para ella que también se acordó de mí para una de esas cadenitas de "abrazos virtuales"



3. Ya vivido pero con ganas de repetir. Amanecer y atardecer viendo los dragos de Garafía
3.º Tres cosas que nunca hice y que no haré.
1. Muy probablemente no haré deportes de riesgo.
2.Por propia voluntad y a poco que pueda decidir, no cogeré bichos con las manos.
3. Lamentablemente, dudo más que razonablemente que pueda hacer ciertas rutas de esta isla, que pasan por senderos peligros, alturas imposibles para mí y cuestas que marean sólo de imaginarlas. (si es que cuando una es una miedosa patosa...)

18 enero 2009

SIGUIENDO AL SOL (Pan con verde)


Cuando el día empieza bien, con un buen aunque tardío desayuno, cuando los pies y el alma están abrigados y nosotros dispuestos, todo es más fácil. Me gustan los desayunos verdes, me gusta el "pan con..." al sol. En esta ocasión pan alemán con avena tostado (todo lo que se puede tostar), con humus, pepino y zanahoria espolvoreado de oliva, ajo seco y un poquitín de pimienta. Suelo necesitar algo dulcito después, normalmente alguna galleta (vaaaaaaale, bien, que ya sé que sabes que más que necesidad es vicio, "conciencia cojonera" te voy a llamar), pero me quedaban unas mini empanadillas rellenas de almendra y cabello, y sobre ellas que me fui. Ummmmmm, tumbada, mirando al sol en el patio, todo lo demás no importa hoy.

¡¡¡¡Y quiero salir!!!!

Quiero pasear mis dobles calcetines y mirar...
Coger para mí, para tí, para ellas. Porque cuando yo estuve mal, cerraba los ojos en la oscura habitación y soñaba con el mar y la brisa cálida. Lloraba, sí. Añoraba mucho. Tenía la necesidad ahuecándome el estómago. Pero tenía siempre el recuerdo tibio de mis días siguiendo al sol por media isla y la esperanza verde de pronto volver a hacerlo... aunque fuera una vez más.




Al final del paseíto, los pies en las piedras, una ensalada, calamarcitos, mejillones y las mejores papas arrugadas del mundo mundial. De postre un cortado leche y leche y un trozo de pan (pues sí, como las niñas chicas) entrecerrando los ojos para poder mirar al mar. A esas horas ya las mesas vacías en el chiringuito, sólo una pareja leyendo sus libros. Levanta un momento la mirada él, me busca la mía y sonríe con un gesto como diciendo: ¡salud! Y cuánta razón tiene, es lo único que necesito... de cuerpo y sobre todo de espíritu, salud.

14 enero 2009

PEREZA SE LLAMABA (Tortilla de espinacas)

Aún recuerdo la última vez que bailé. Sí, lo recuerdo porque no hace tanto. Unos días más y no tendré fuerzas para rememorarlo. (Me absorbe tanto)
Pero hoy, aún, sé que aquella mañana me levanté temprano después de hablar un rato.
Nos despedimos, y me fui a la ducha.

El agua hirviente de los inviernos en esta casa me dejan el cuerpo, y hasta la mente, laxos.
Después de media hora quemándome la piel, me di tiempo para disfrutar de un rato envuelta en crema y albornoz, cortarme las uñas de las manos, tumbarme sobre la cama, mirar al cielo de la habitación y sorprenderme por la felicidad que me había invadido, la nada que me había conquistado. Nada doliente, nada opresor, ningún pensamiento,ni un conflicto, NADA.
La felicidad calma, apacible, sin más.

Me sorprendió y escribí. "Soy feliz. No por nadie ni por nada. Simplemente feliz, apaciblemente feliz."

Empecé a vestirme con parsimonia. Cada sábado es un ritual elegir qué ponerme para salir. No olvidar la colonia infantil o quizá, y sólo últimamente, una gota de perfume. Hace frío pero a veces, y también desde hace poco, elijo una falda baja, la ropa interior, leotardos, botas. Me gusta concentrarme en esa decisión. No dejarme llevar como siempre por lo primero que pille. Ese día también surgió así. Elegí mi vaquero viejo, mi segunda piel, los dos juegos de calcetines para unos pies helados: los unos de color liso, los otros rayados (¿qué quieres?!, con casi 41 me sigue gustando jugar con los calcetines. Jolín, otras juegan con medias de rejilla y taconazo y yo no digo nada). Un jersey ajustado, una chaqueta por encima, sus botas, mi bolsón, tu pañuelo "made in india" que te dejaste la última vez sobre el baúl...

Decidido lo cual....
Empiezo por los pies. Jolín, pero qué frío hace en esta casa.
Y aunque sea poco sexi (guiño) seguidamente las bragas. Siempre tuve tendencia a decir braguita. Como que braga suena a prenda de cuello vuelto, ¿verdad?. El diminutivo era reivindicativo de la rebeldía con que intentaba diferenciarme de mi madre, supongo. Pero desde que voy hacia lo natural (jaajajajajajaja) y no sé ni de picardías ni de encajes ni de nada de eso, me he acostumbrado a llamar las cosas por su nombre. Sin diminutivos. Así que: braga fue y braga es. Ni tanga, ni faja, ni brasileña, ni corta, ni alta.

Creo que mi braga nueva es mágica. al subirla por mi piel, nada roza, nada pica, nada molesta, perfectamente ajustada al punto justo. Y en esa mañana de sábado, bailé. Bailé sobre la cama, bailé por la casa con mi doble par de calcetines y mi culotte. Moviéndome al son de la música que llevo incorporada, mi braga con poderes me hizo esbozar, probar cien y una sonrisas, hasta que a carcajada plena volví a dejarme caer en la cama y terminé de vestir.

Durante toda esa mañana, mientras desayunaba en el bar de cada sábado en la ciudad, paseaba por la Calle Real, o sudaba al sol de la Avenida, mientras me encontronaba en el pasillo del Mercado municipal mirando berros, o preguntando en aquella tienda o por la carta en la terraza con brisa marina de San Andrés, en cada uno de los minutos de ese día, y con mi braga nueva: bailé. Llevaba la palabra artífice de mis buenas horas en la boca cerrada, deseaba decirla a cualquiera que me parara a saludar... jajajajajjaja.
Qué locura, qué dulce felicidad (qué euros tan bien empleados).

Luego, poco tiempo después, al día siguiente, mi enamoramiento se esfumó. Dios, qué veleta soy.

Y ella apareció en mi vida cambiándolo todo, no sé cuantos días ya. Noventa y seis horas (?) de apasionado romance. Con su blando y pálido cuerpo, su calor acogedor, sus palabras embrigadoras, sus caricias que me arrastran a la somnolencia sin sueños. Sólo ella y yo. En mi casa o en la suya. Constantemente abrazadas, apurando esos primeros y efímeros momentos de pasión. Envueltas en opiaceas brumas ella y yo.

Pereza se llamaba. Hoy le voy a decir adiós. He lavado mi prenda talismán y me la voy a poner otra vez.

mmmmmmm... y a ver si así vuelvo a cocinar y comer normalmente. Para empezar, y aún luchando mucho con el deseo de su cuerpo tibio en mi cama, va una de fotos antiguas y receta aún más:

TORTILLA DE ESPINACAS

con pasas y queso de cabra.
Sin mucha explicación, supongo que como la hacemos todos: Hojas de espinacas con un poquito de pedúnculo -me gusta el crunch luego al masticar- bien lavadas y puestas en la sartén sin nada más que una pizca de sal. Dejar poner amorositas, no hacer un guiñapo, conste, sólo perder un poco de agua, cuando empiecen a alicaerse estarán para mi gusto. Reservar. Sofreír en aceite un ajo picadito sin dejar quemar. Añadir las espinacas y unas pasas gordas previamente rehidratadas. Dar un par de vueltas mientras se baten los huevos con pizca de sal, pimienta, y al final unos taquitos de queso blanco. Mezclar con las espinacas y las pasas y formar.

08 enero 2009

MIS ABSURDOS




Llevo dos días dando vueltas al significado de la palabra "absurdo".
Esa palabra y el silencio posterior me tienen totalmente descentrada.
Pero como por algún sitio hay que sacar la cabeza, he decidido que puede ser tema para un post.

Mis propios absurdos.

Y es que segun el Diccionario de la Real Academia.
ABSURDO
1. adj. Contrario y opuesto a la razón; que no tiene sentido
2. adj. Extravagante, irregular.
3. adj. Chocante, contradictorio.
4. m. Dicho o hecho irracional, arbitrario o disparatado.

La cosa es que me planteo quién decide lo que es irracional. Quién tiene la cordura suficiente en su mano para decir lo que es disparatado. Quizá lo que para mí lo sea, para tí es aceptable, y al revés. Sé que eso puede dejar por "disparate" lo que constituye el leitmotiv de otras vidas.
No quiero ser Alicia, ni vivir en un mundo adormilado, quiero mientras pueda estrujar como naranjas en mi mano lo que caiga. Y soy consciente, cada día lo soy, de lo efímero de todo. Pero quizá ese sea mi cometido, ser, simplemente, así de simple... Yo que tantas veces cuando era una adolescente critiqué la simpleza.

Un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y flores se estaban muriendo.
El Roble le dijo que se moría porque no podía ser tan alto como el Pino.
Volviéndose al Pino, lo halló caído porque no podía dar uvas como la Vid. Y la Vid se moría porque no podía florecer como la Rosa.
La Rosa lloraba porque no podía ser alta y sólida como el Roble. Entonces encontró una planta, una fresia, floreciendo y más fresca que nunca.
El rey preguntó:
¿Cómo es que creces saludable en medio de este jardín mustio y sombrío?
No lo sé. Quizás sea porque siempre supuse que cuando me plantaste, querías fresias. Si hubieras querido un Roble o una Rosa, los habrías plantado. En aquel momento me dije: "Intentaré ser Fresia de la mejor manera que pueda".
Ahora es tu turno. Estás aquí para contribuir con tu fragancia. Simplemente mirate a vos mismo.No hay posibilidad de que seas otra persona.Podes disfrutarlo y florecer regado con tu propio amor por vos, o podes marchitarte en tu propia condena...

De Jorge Bucay
De ahí estas fotos de hoy. Puede que sean absurdas. Puede que no sirvan para nada, que sean extravagantes o chocantes. Pero a mí me gustan.
Las hice en un momento en que tú buscabas en tus silencios una luz. ¿La encontraste?
Quizá entonces, cuando vea esa claridad reflejada en tu mirada, entienda a qué llamas "absurdo".
Por ahora, para mí absurdo sería no embarrarme con gusto en el camino que tengo delante.


02 enero 2009

CUANDO... (Dulce de Pantana)


Cuanto más me bajas, más me subo.
Cuanto más presionas, más me empeño en respirar.
Cuanto más lo dudas tú, más segura estoy yo.
Sólo cuando me abrazas, me acaricias y me besas, sólo entonces nos ponemos al mismo nivel. Y nos abrazamos, tocamos y besamos hasta fundirnos. Y ya no hay tú ni yo. Ya no hay dudas ni lo contrario.
Esta danza que podría parecer puro encontronazo, a mí me agiliza, me reactiva, me empuja, me da alas, me despierta, me enseña. Y si después de ir y venir, de discutir, de pensar y de sentir casi siempre encontradamente, nos paramos un segundo, la fracción de tiempo necesaria para mirar muy dentro, terminamos bailando con pasión el mismo y apretado tango apasionado, apasionante.
Cuando tú vas, yo vengo.
Cuando tú despiertas, yo me duermo.
Cuando sale tu sol, se pone mi luna.
Sólo coincidimos un momento mágico. Y ese instante y todas las dudas que me planteas me empujan a seguir estando. Tu revolución me revoluciona y me gusta y no me disgusto.
Cuando tú hablas, yo escucho.
Cuando caes en el silencio, yo parloteo agilmente a tu alrededor buscando tu lengua cansada.
Cuando tú acaricias, yo te sigo... y entonces todo vuelve a empezar, la vida.


Y como yo me enredo en la vida para vivirla, se enreda el tirabuzón de la pantana (cidra) para crecer. Este año por primera vez prendió una pantana en la selva-huerta. Antes vi calabacines y calabazas, pantanas de cerca no.

Mi planta es alucinante, resistente, empecinada, se agarra como la hiedra, se extiende con zarcillos y raíces acodadas espontáneamente. Es prolífica en flores que se abren esplendorosas. Cuando son pequeños los frutos, su piel está llena de pelusilla incómoda que da paso a la suavidad de la piel ya madura. Y cuanto más hecha, más exquisita. Buen ejemplo de lo que se gana con el tiempo. La cidra (pantana en Canarias) que dio este cabello, estaba esperándome desde hace tres años. Y justo las últimas horas del 2008 me decidí a hacer de los dulces más deliciosos para mí.

Sí, tres años. Y no es que sea necesario que permanezca tanto. Pero sí que es importante que el fruto esté bien hecho. Que su piel no se pueda taladrar fácilmente. Cuánto más difícil sea romper su piel, más fácil será que los cabellos nos salgan fuertes, gruesos y nada quebradizos. Todos los inviernos suelo hacer varios kilos. Este año de diversificación, opté por hacer sólo un poquito. El resultado ha sido especialmente delicioso. Como siempre, suave pero con mucho sabor y sin excesos de azúcar (al paladar), los cabellos firmemente delimitados, delicadamente crujientes y sin apenas almíbar. No creo que sea el dulce típico, pero es como a mí me gusta.

DULCE DE PANTANA (como se dijo siempre en mi casa o CABELLO DE ÁNGEL)

Después de probar varios métodos, el más cómodo para trocear la pantana es tirarla escaleras abajo. O, en otro caso, coger un martillo o maza y, fuera de la casa, golpearla. Con ésto y un poco de suerte, se conseguirá que se resquebraje la superficie lisa y dura que cubre la pulpa. Metiendo la punta de un cuchillo grande y fuerte entre la piel y la pulpa, normalmente hará saltar la cáscara sin problema. Luego al fuego, con pipas y todo, que al ser negras, resultará muy fácil apartarlas una vez cocinada.

Si es más fresca, la pantana soltará tanto líquido que casi no sería necesario ponerle agua mas que en el fondo. Siendo así de madura, pondremos de agua hasta alcanzar la mitad del espacio que ocupa. Una vez cocinada, veremos que las hebras se ponen lacias, y cambian de color, tirando a transparentarse. Escurriremos la carne, y a la vez que limpiamos de semillas, iremos "peinando" con un tenedor para separar las hebras.

Una vez peinada la cabellera, la pondremos en un recipiente donde la pesaremos, y con ella, y 3/4 kilos de azúcar por kilo de pantana, iremos al fogón en un caldero de fondo grueso. Yo uso la olla a presión sin la tapa. (ANOTACIÓN POSTERIOR: Acabo de darme cuenta que puse la receta como la hago normalmente. Este año por razones de cansancio y tiempo, en este punto paré. Di un primer hervor y apagué el fogón porque ya era muy tarde. A la mañana siguiente continuó como relato)
Le añadiremos unas lasquitas del amarillo del limón, y en un trapito de algodón blanco y limpio: 1 rama de canela, matalauva y cinco o seis almendras sin partir. Parece una tontería, pero la verdad es que varía mucho el sabor.

La pantana en sí no sabe a nada, a mí al menos me parece muy sosa, las mermeladas en general no me gustan, pero ese toque de madera y especias lo hace muy muy particular, muy rico.

31 diciembre 2008

FELIZ 2009

La Palma, 31 de diciembre de 2008

No me acuerdo de este mismo día del año pasado. Salvo que estaba acatarrada y que me saqué el pijama sólo para tomarme un vino y picar algo antes de las campanadas.
En estos 365 días acontecieron tantas cosas... A esta edad mía, ya empieza la gente a quejarse de lo rápido que pasan los meses. Y, la verdad, a veces yo también lo digo, pero en el fondo no lo pienso salvo en momentos puntuales. Puedo decir que este año lo cierro en positivo.
Supongo que habrá habido malos momentos, bajones importantes en la montaña rusa que, muy probablemente, los mosqueteros y alguna persona más habrá podido leer entre líneas... otros no aparecieron aquí. Pero, qué tontada quejarse por cosas pasadas, que encima sólo han servido para hacer mejor el presente.

Me gustan los números redondos, las letras redondas, las personas redondas (¿¿de qué me suena ésto??). Quizá por eso me gustó el 2008. Pero también el 9 es redondeado, así que "barrunto" que me gustará.

Ayer tenía en mente mil cosas que decir, agradecimientos, ñoñerías, declaraciones (jajajajajaj, que nadie se ponga nervioso), pero se me ha liado el día, así que sólo voy a recordar que la belleza está en cualquier lugar, la oportunidad para crecer, incluso de la manera que yo no sé entender, está siempre ahí, a pesar de los pesares.

Y si no... miren qué cosa tan hermosa pude ver sólo con estar. No se pusieron las nubes a posar para mí, no escampó porque yo estuviera, no floreció la flor pensando en que yo la miraría (¿te suena?).
Pero tuve la oportunidad de estar, de pararme el tiempo necesario y mirar.

Al próximo año sólo le pido salud. Con éso ya me creo capaz de afrontarlo todo. Pero para ustedes, aparte de ésto, pido ocasiones de pararse, de florecer y ver como lo hacen a nuestro alrededor, tiempo de mirar más allá de los ojos y sentir. FELIZ 2009 para todos y gracias a los que tuvieron algo que ver en el diario de mi 2008, gruñendo, puntuando, participando, regalándome.

La cosa empezó así:


Y mirando, mirando... (perdón por la calidad de las fotos, era la ultimísima hora de la tarde, mi cámara no se porta a esas horas y, encima, el dichoso blogger me hace la jugarreta de impedir que se puedan ampliar a su tamaño original. Lo intentaré en otro momento)

28 diciembre 2008

QUIERO HACER UN HAIKU (Paletilla de cerdo asada)

Olor a cera
aguaceros llueven
suena el cristal


Un "haiku" es un poema japonés breve, que suele estar distribuido en tres versos, con aproximadamente 17 sílabas componente; muy sencillo y predominantemente nominal. Trata de la realidad más trivial, de lo que ocurre en la naturaleza en ese justo momento o de lo que perciben los sentidos. En cualquier caso, suelen tener alguna palabra o alusión a la estación en que se escribe. Influenciado por la espiritualidad del zen, para la que todo es sagrado, está dotado de simbolismo, de amor por la vida sencilla y ascética, de misterio...
El haiku se relaciona con esas otras centenarias tradiciones niponas, como la ceremonia del té, el arreglo de jardines, bonsais y flores o la caligrafía.

""El haiku puede ser de muchas clases:grave o bullicioso, profundo o superficial, religioso, satírico, triste, humorístico o encantador; pero todos los haikus dignos de tal nombre son documentos de momentos cumbre (...) Y en las mano de un maestro, un haiku puede ser la esencia concentrada de la poesía pura"" H.G. Enderson.

""Tragaluz abierto un instante sobre un pequeño hecho natural, resplandor súbito, sonrisa formada a medias, suspiro interrumpido antes de ser oído"" Chamberlain

""Exactitud disfrazada de ensueño; poesía de resplandores y de escalofríos; pequeñas chispas que comunican a los sueños vibraciones infinitas; preciosos abanicos que, en el mismo instante que se los despliega y se los cierra, hacen pasar ante nuestros ojos el milagro de un gran paisaje..."" André Bellesort

(Y a mí me gustaría aprender)

PATA ASADA(paletilla de cochino deshuesada)


El proceso debe comenzar de 12 a 24 ó más horas antes de asar la carne, depende del sabor que queramos que tenga más o menos intenso y del tamaño de la paletilla. En una bandeja se pone a macerar la pieza, bien embadurnada con las manos de tomillo, sal y pimienta, vino blanco del bueno, chorretón de coñac, 1 ó 2 limones exprimidos, clavos, laurel y alguna rama entera de tomillo. Si la pieza es muy grande, añadirle algo de agua o incluso caldo y dejar en la nevera hasta asar, girándola si el caldo no la cubre toda para que se vaya empapando por igual.

En el momento deseado, encender el horno al máximo, y dejar la bandeja hasta dorar la superficie de la pieza, más o menos media hora. A partir de ese momento, bajar la temperatura a 160º, añadirle tres o cuatro ajos enteros, con piel y con un golpe seco que los "rompa";colocar una bandeja con agua una altura por debajo de la de la carne para mantener la humedad del horno. Ir dando vueltas cuidando no quemarse (a mí aún me duele la última) cada media hora, mojándolo con el líquido de la maceración y el jugo que vaya soltando, y calculando hora y media por kilo de peso para su total cocción. De todas formas, pinchar antes del tiempo calculado y comprobar el color del líquido que sale, y si acaso se quedara sin adobo, ir mojándolo con caldo o con vino, o con una mezcla de los dos.

Transcurrido este tiempo, dejar que se repose un poco antes de quitarle la rejilla y cortar.
Yo prefiero esperar que se enfríe del todo, así no me sale toda la costrita con la reja y es mucho más fácil de manejar. Con la máquina cortafiambres lo hice esta vez y no tiene comparación, al menos para manazas como yo.

Desgrasando lo que ha quedado en la fuente, se consigue una salsita fenomenal, ya sea para acompañar, ya sea para guardar en la nevera y calentar la carne a la hora de servir (teniendo en cuenta que el sabor será mucho más fuerte).

En fin... el resto ya es a gusto del personal. Yo prefiero que no esté de la nevera, atemperarlo un buen rato antes, y para servirlo: alguna salsa con mayonesa, mostaza y miel, un chutney, o con salsas calientes al gusto -tipo champis, a las pimientas, de ciruelas, de paté, el propio jugo- , o mermeladas o compotas (tengo que probar tb con la de mango), en bocata con vegetales está muy rico, o con queso y fundido.

26 diciembre 2008

DESPUÉS DEL TEMPORAL (Nochebuena)




Pues decían que llegó el invierno. Con el ajetreo ni me dio tiempo a pensarlo. Sin embargo este 24 estábamos en alerta roja por temporal, y a mí sólo me había llegado el rumor lejano tan abducida estaba por otras cosas. El teléfono no dejó de sonar avisando de fallos. Pero yo, erre que erre, limpiando, colocando, ultimando, asando, seguía despistada a lo que se avecinaba en el exterior.
A media mañana empezó a lloviznar. A medio día, el concierto de truenos completó los villancicos que me había puesto para amenizar. Pasaron por casa un par de personas a dejar algún regalo y alguna aportación a la cena de la noche. Decían, me pareció entender, que estaba el tiempo malo al otro lado de la Cumbre. Pero yo seguía en mis propias nubes, centrada en la labor y en mis sensaciones atronadoras.
Por la tarde me aconsejaron pusiera el horno a funcionar, no fuera a ser que lo intentara en el último momento, y nos quedáramos sin tener que cenar. Como aquí hay fogones de gas, que al menos diera tiempo para pelar papas y freír, y buscar un huevo para cada cual, jajajajaja.
Ante los avisos de averías de CT, busqué velas por toda la casa, tenlas a mano, me decían.

Para desplazarme de una planta a otra, tenía que esperar que dejara de llover. Permanecía atenta al ritmo de la lluvia, así pude hacerme con su forma de actuar, predecir por las varicaciones del sonido, cuándo iba a escampar, cuándo sólo era un impás. Creo que esas horas nos llegamos a hacer amigas la lluvia y yo.
A las ocho, ya todo estaba casi listo. Momento de darse una ducha, ponerse ropa limpia, y bajar a recibir los invitados.
Con mi música y entretenida en montar algo de embutido y queso para picar, no me percaté de que los aguaceros arreciaban. Me serví un vino, hice algunas fotos, que sabía luego no habría tiempo, piqué de aquí y allá.
De repente... "¡¡¡Adormi, Adormi, dónde estás, cómo bajo, cómo llego, me mojo y no veo el acceso!!!". Jolín, ni que ésto fuera un bunker, grité por la ventana. Tienes que dar la vuelta a la casa, por donde siempre... "es que no veo bien..." "no se puede pasar" "... la carretera parece un río..." Llamo por teléfono al pelotón que estaba ya en la planta alta de la casa: "pero qué hacen que no escuchan que llaman fuera" "indiquen por donde bajar" "enciendan los quinqués" "¡¡¡¡¡hagan señales o algo!!!!"
Finalmente la gente empieza a tocarme en la puerta, y con ellos: el temporal. Calados hasta los huesos, tiritando, "voy a enfermar"... "no tendrás zapatillas, pijamas, algo..." Y yo con la boca abierta. Los zapatos parecían barcas a medio naufragar. Paquetes y más paquetes para la cena. Pon ésto ahí, guarda lo otro. Yo buscando en el cuarto de la colada algo que ponerme para poder salir y ayudar. Aquello era como la arribada de los cayucos en una noche de mar malo.

Afortunadamente encuentro un anorak 3 tallas mayor. Así que puedo subir y bajar escaleras, incluso bajo las alas traer cosas que no se deben mojar, los niños. Me veo con un paraguas enorme que no sé de donde saqué llevando del brazo a los más impedidos. "¿Falta alguien, queda alguien por llegar?" La habitación se convierte en recuento de "víctimas" y balance de daños. Dejo que los que estén mejor, ayuden a los peor parados, bajo ropa y zapatos. Voy a por toallas (por cierto... acabo de recordar que no llegué a bajarlas, jajajajaja) y cuando llego arriba, dentro escucho voces, regalos que colocan bajo el árbol, la puerta de par en par, y la cocina y el pasillo de la casa, inundadas!!!!!!!!

-"¿Pero qué hacen?", "¿no ven que entraba el agua a valdes?" Corriendo, corriendo, el armario tirado al suelo buscando toallas y toallas para empapar. Uf!
Jolín, me acuerdo y me estreso. Hago un punto y aparte respiro.

.....................................

La cosa fue que la amenaza se cumplió. LLovió y llovió a mares. La pista y el acceso habitual al Cuarto Verde se hizo como el Charco del Retiro. Y para cruzar del aparcamiento hasta aquí, aparte de con la lluvia que caía que ya lo hacía complicado, había que hacerlo en zancos para evitar el palmo de agua que llevaba la carretera.
¡¡Y yo sin enterarme!!
jajajajajajjaja, Debería haber tenido un plan de acceso y evacuación alternativos. Tener preparada alguna sombrilla hiperfamiliar. Zapatillas calentitas para todos... no sé. A los bomberos con escaleras para facilitar la labor. ¡Qué noche, por dios, qué noche!
Sin embargo, y a pesar del estrés que menciono, me sonrío y casi suelto una lagrimita. Por eso y , a la vez, a su pesar, fue una noche especial. Por algo era Navidad.
Ahora toca respirar profundo y pedir disculpas si en algún momento y por los nervios, dije algún comentario (con razón jajajajajaja) chinchoso.

La cena.
PICAR: Embutido, Queso y uvas, Pastel de verduras, jamón con huevo hilado.
Aportaciones ajenas: Ensalada de frutas y ...(que ya subiré de lo rica que estaba), brazo gitano de palitos, tartaletas de ensaladilla y langostinos.
SOPA DE PICADILLO canaria (explicaré como la hago yo)
POLLO asado al coñac y PATA asada (la subiré, la subiré)
GUARNICIONES Y SALSAS: Papas nuevas cocinadas (de la cosecha de uno de mis hermanos) Salsa de champis y vino (aportación del otro) Chutney de melocotón (de mis conservas del año pasado)
Al final... BIENMESABE, PRÍNCIPE ALBERTO y TRUCHAS DE BONIATO, un regalo.
Queda comida para tres días. Y yo ya con ganas de desayunar, comer y cenar lechugas nada más. Y eso que en la mesa apenas comí ensalada, perooooo, jajajajja, antes y después fue una bacanal.


23 diciembre 2008

AMANECE EN NAVIDAD


Bach me gusta al despertar, me gusta cuando aún la mente sigue atontada, disfrutar del calor de las sábanas de franela mientras fuera aún no se hizo la luz. Barruntar que será un día especial porque yo quiero que sea, o porque todo en el universo se mueve y yo me muevo con él, y eso sólo es para estallar de felicidad. Seguir así, respirar, sentir en la piel el despertar sin prisas y pensar qué poco se necesita para florecer, una caricia, un beso, un poco de tiempo... la oportunidad. Que todos tengamos oportunidad estos días de florecer, para nosotros, para desbordar...
De tanto hablar unas veces, me quedo mareada otras. Hoy es una de esas ocasiones.
Así que sólo desear a todos los que entran a leer y a saludar, que hagan unas fiestas a medida de cada cual. Procuren ser felices y sonreír. Un abrazo apretado a cada uno y una
MUY FELIZ NAVIDAD.

21 diciembre 2008

TODO ESTABA AQUÍ (Crema de espinacas)


Son horas de encuentros en los lugares pequeños. De besos y abrazos a los de siempre, a los que regresan, a los que no vimos en meses o años. Grupos de amigos que vuelven a verse, jóvenes de abrazos apretados, maduros que presentan a sus compañeros y sus hijos, mayores que se cogen de las manos y se alejan para verse mejor y decirse que el tiempo no pasa, que se siguen reconociendo, que todo está bien.
En los lugares chicos, la calle principal una noche de sábado previo a Navidad es un hervidero de gente que viene y va. Es un mar de roces y sonrisas, de sorpresas, de presentaciones, de pinceladas de tristezas por los que no están, que se desvanecen pronto por la fuerza de los que quedan.
En la Calle Real de mi pueblo, anoche fue sábado, y la semana que viene será Navidad.

Y mientras sonaban villancicos recordaba esta canción que ayer el desKonocido con Ka me dejó. Porque siempre hay un "aquí" donde están las noches que nos ayudan a dormir, las sombras donde encaja nuestro perfil. No sé si es una islita a la que regresar o nuestro propio interior.



Ahora llega el momento de decidir qué enlazar. Ya me cansé de dulces, creo que en un tiempo no voy a querer más azúcar, entre los que vi y lo que probé quedé ahíta. Esta Navidad será totalmente normal en mi casa, ni los platos de la vajilla de mamá, ni las bandejas nuevas. Me apetece una noche y un día tranquilos, sin excesos, de mantel de cuadros, bejeques, musgo y velas blancas. Rústico, rústico, como las amapolas.
Y en el mismo gusto simple, quizá, sí, podría dejar la idea de mi puré favorito, al menos esta mañana que lo pienso, jajajajajja, porque el último siempre resulta ser el mejor... lo desbanca unas semanas hasta que, poderoso, vuelven las espinacas a ocupar su lugar.


CREMA DE ESPINACAS SIN CREMA

(perdonar la foto cutreline, el pulso debió abandonarme ese día)

Como otras veces, las hojas de espinacas frescas y bien lavadas se ponen en la olla con una pizca de sal hasta que empiecen a ponerse amorosas, entonces le añado un chorrito de oliva, un trozo de cebolla, un ajo, y continúo rehogando mientras parto una papa y un trozo de calabaza en trozos. Lo añado, doy unas vueltas más, añado pimentón dulce y pimienta, o mezcla de pimentón dulce - picante y agua hasta cubrir.
Así nada más, cocinada justamente y pasada por la batidora ya me parece genial.
Los que prefieran más elaboración: añadir cubito de caldo con el agua, o caldo ya preparado.
Para mí el sabor de la espinaca ligerísimamente picante ya me parece bien. La calabaza y la papa dan la suavidad y cremosidad al plato, sin necesitar más aporte de grasas.
¡¡A seguir disfrutando cada uno a su manera de la NAVIDAD!!