24 septiembre 2008

RECETA DE DESVÁN (Pastel de papas)

Fuera casi llueve. Si estuvieras te pediría uno de tus caramelos de jengibre, esas gominolas de final picante que guardas en la estantería desastre de tu cocina para cuando te visitan niñas grandes revoltosas, y así te dejen cocinar en paz.

Pero como en este momento estarás paseando junto al mar, me pongo la canción que me acompaña estos últimos días y aprovecho para subir mi descubrimiento de esta mañana, muy temprano, ya sabes que me gusta madrugar.
No sé bien qué casualidad me llevó a encontrar esta página http://audaciosus.blogspot.com/ Una de las cosas que me atrapa de Internet es esa posibilidad de perderte por tantos recovecos, como si jugaras en un increíble laberinto. A veces te deslumbra la novedad, a veces tu imagen reflejada en un espejo.

Audacius mencionaba, en el post que se me abrió, unas cajas guardadas en un desván, fósiles de años pasados que en su momento fueron imprescindibles y de los que eventualmente se separó sólo esperando reubicarlos. Evidentemente, y por lo que he podido leer hoy de su blog, supo perfectamente vivir sin lo que guardaba en esos cubículos de cartón, e ir acumulando otras vivencias que posteriormente cogieron también lugar en esa tonga de contenedores y recuerdos.

Sé que eso te recordará nuestra conversación de ayer. Sé que estarás de acuerdo con la frase de McCauley, pero en cierta manera a mí me ratifica en la teoría de que todo se mantiene en algún lugar, no ha de desaparecer literalmente para dejar espacio a lo nuevo, simplemente cambiarán de ubicación, ya habrán dejado huella, pero también espacio para tantísimas experiencias y marcas nuevas más. Naturalmente el polvo del desván las cubrirá, dejando una pátina que suaviza el cierto desorden si lo hubiera.

Esta simple receta que comparto hoy es una de esas hojas amarillentas que guardo normalmente en una caja de cartón. No te entendía ayer que tuviera que renunciar a guardarlas si forman parte de mí, si tiene una historia que conforma la mía.
En concreto ésta habla de mi “Como agua para chocolate” particular.

Hace muchos años, cuando era algo menos mocosa que ahora, perdí una ilusión. En aquel momento mi mente se dedicó a descubrir recetas que pudieran atraparla, mantener aún un tiempo más la esperanza, quizá maliciosamente también pensaba en una vuelta atrás, una atadura sutil y una reconquista.
Los fogones me servían para no olvidarlo. En cada guiso iba una pequeña poción de amor. En cada fórmula la magia que yo pensaba podía devolverme mi sueño.

Una tarde, recuerdo, y sin pensarlo mucho, me puse a variar sobre un pastel que aparecía en la siempre-eterna revista Integral. Salió un pastel hermoso, delicado y aromático, relleno con un rehogado de textura contrastante hecho con champiñones, cebollita, aceitunas, guisantes y una cobertura de puré de tomate natural –sin cocinar, simplemente rallado- espolvoreado con tomillo.

Aquella noche invité a cenar a mi ilusión. Sin más adornos que los naturales que entonces adornaban aquellos años de juventud e idealismo, se lo di a probar.
Recuerdo, creo, que se me quedó mirando y dijo, “esto no lo habías hecho nunca, me alegra saber que no has perdido la capacidad para experimentar”. No lo atrapó finalmente ni este plato ni lo que significaba como parte de un proyecto de futuro. En estos 20 años apenas dos veces lo volví a hacer. Hace unos días, sin embargo, me apeteció.

Con algunos cambios impuestos por la amenaza de asalto de bichos varios a mi nevera si no la limpiaba urgentemente, redescubrí la fuerza de este pastel y de la idea de la vieja casita con vistas al mar y al huerto… con cocina, con pasteles, libros y té. Y puede que sea un manido sueño que se durmió décadas atrás, pero ahora ha vuelto a revivir, y es nuevo y especial, distinto porque lo miran y enriquecen otros ojos y otros ánimos, aunque la que soñaba con ser la protagonista que alimentaba y endulzaba las aventuras de los Cinco, sigue ahí por momentos.
Así que he rehecho el plato y me ha vuelto a enamorar. Aproveché cosas que tenía en la nevera a punto de caducar, ha salido enriquecido, más otoñal pero delicioso...

PASTEL DE PAPAS



INGREDIENTES:

  • Puré de papas (yo lo hago con papa y zanahoria, mantequilla, ajo y leche)
  • Rehogado de verduras (ya dije que en el origen era algo mucho más sencillo), esta vez fue un pisto –aceite, berenjenas, calabacín, pimiento rojo y verde, cebolla, tomates, vino- al que añadí unos champis, aceitunas verde, medio huevo picado y tomillo.


A la hora de servir se puede calentar al micro, con un poco de queso rallado fundente por encima, servirlo con mayonesa o simplemente al natural, según el gusto y la ocasión.

8 comentarios:

Cris dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Cris dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Cris dijo...

Cris dijo...
De momento no puedo escribir algo, algo tan bello, claro, pero como no quiero que alguien escriba antes que yo, pues me adelanto con esta tontería,pero prometo escribirle algo desde lo más profundo de To
Lo dicho Anais una aprendiz

Cris dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Cris dijo...

No creas que a todas las niñas grandes les dejo entrar en ese mi santuario que es mi cocina, hasta ahí podríamos llegar, claro está, algunas personas que no quiero mencionar tienen acceso a ella, cuestión de suerte quiero pensar.
Esta claro que no me puedo ir a pasear, aunque sea junto al mar, en cuanto me doy la vuelta ya me está colocando en su blogg como si un par de huevos fritos fuera. No obstante le diré que cuando el paseo lo hago a la vuelta, miro en el horizonte del océano queriendo reconocer hacia el oeste, la isla bonita de la Palma. Seguramente que hay otras islas bonitas, pero como ésta ninguna.
Dejando a un lado las buenas palabras hacia su isla, sigo pensando que al menos mi casa, necesita huecos, tirar viejas cosas, que si en dos o tres años no he usado, para qué conservar. ¿Que hay cajitas que tienen recuerdos? ya sabe mi opinión, son como la niebla de la mañana que recorre mi barranco, a eso del medio día sale el sol en lo alto y todo queda al descubierto bajo una nueva. luz.
La vida es puro cambio, ni siquiera somos los mismos que hace 24 horas, se ha cambiado la sangre, células han muerto y otras se han generado, solo queda la memoria y ésta no es tan diáfana como creemos, pero una cosa le digo, si usted es feliz con sus cositas, guárdelas, dicen que quién guarda siempre tiene. Yo de momento empezaré abrir las ventanas para que entre aire limpio y fresco, pues a pesar de que ya entramos en el otoño, el verano se hace remolón y niega a dejar que el aire fresco del otoño nos pasme los labios. De momento le dejo con un beso desde lo que es To
en esta vida.

25 de septiembre de 2008 20:27

Adormidera dijo...

"uhm, tanto escribir, borrar...", me dice alguien a mí de vez en cuando

(tras el lapsus)
Desde luego que pisar su cocina debe ser una suerte para la niñata autorizada, ¿o se refería a que la suerte es suya -de ud-? Ejem, no me quedó claro.
En cualquier caso sí le confirmo que para la niñata -y haciendo un duro ejercicio de vuelta a mis menos años y suponiendo un poco- sí que debe ser toda una experiencia curiosear en su habitación, revolver entre estantes buscando tesoros que guarda: especias, té, latitas varias, curiosidades, alimentos desconocidos para amapolas del campo, utensilios, cacharritos... si es como entrar en un desván para los curiosos de las antigüedades, ¡cuántos tesoros se pueden encontrar!

De todas formas, hablo sólo con la esperanza de que ud un día me deje pasar, que la imaginación es tan libre que igual estoy dejándome llevar.

Luego no diga que se da la vuelta y yo lo subo como un huevo frito... jajajajajjaja, perdone, que se ha delatado ud solito. ¿Acaso lo mencioné yo?
¿No ha oído aquello de "se dice el pecado pero no el pecador"?

Aquí hoy tb tenemos que abrir las ventanas, creo que calentará. Qué daría por ver su barranco y regar hortelana antes que apriete más el sol.
Un beso de la adormilada Adormidera.

audaciosus dijo...

eeeeehhh! hola perdón por interrumpir...te quedó molón (el texto y la papa, bss

Adormidera dijo...

Gracias, Audaciosus (glup, creo que te había cambiado el nombre).
Ya ves que ha sido gracias a ti el texto.

Y en cuanto a interrumpir, tranquilo, que no había sacado aún las armas arrojadizas, jajajajja.

Un saludito